ENTREVISTA EN EL BLOG VÍDEOS DE AUTOR

Entrevista de Emilia Lanza,

Responsable del Blog de Autores

Extracto de la entrevista en el Blog Vídeos de Autor

http://www.videosdeautor.tv/index.php/blog-autores?post=15#.VDo0_phHiJM.facebook

 

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CLAUDIA BONOLLO
Claudia Bonollo nació en Venecia, pero vive en Madrid. Es arquitecta y artista multidisciplinar. Compagina su trayectoria artística con diversas investigaciones sobre el acto creativo en todas sus posibles declinaciones, alternándola con la experimentación en cualquier ámbito de la creación. Participó en los Laboratorios Liberatorios de Bruno Munari y escribe en distintas publicaciones sobre temas relacionados con las utopías en la arquitectura.

La cellula città, Claudia Bonollo

La cellula città, Claudia Bonollo

VÍDEOS DE AUTOR: En tu amplísimo y multidisciplinar historial destaca tu actividad investigadora de más de veinte años y, dentro de esta, todos los estudios que has realizado sobre las células y el cuerpo humano. Ciencia, terapia, emociones, arte… ¿Cómo se interrelacionan?
CB: Hace muchos años cuando estaba desarrollando el trabajo de final de carrera sobre el imaginario de la ciudad en el cine en la Facultad de Arquitectura, tomé conciencia de que la filosofía occidental oficial admite solo dos formas del conocimiento: la percepción sensible que abastece los datos empíricos y los conceptos del intelecto, el mundo de las leyes que regulan tales datos empíricos. Entre las percepciones sensibles y las categorías del intelecto hay un vacío insanable. La filosofía racional y razonable no toma en consideración el hecho de que a través de una imaginación agente se pueda acceder a una Razón o realidad del ser.
Injustamente se cree que la imaginación activa admite solo el encuentro con un repertorio irreal mítico y maravilloso pero, en última instancia, falso, o fuera de la realidad objetiva. Sin embargo, la imaginación agente o “mundus imaginalis”, universo mediano y mediador que articula lo sensible con lo inteligible, rige toda una serie de nociones que se ordenan en el plano preciso del ser y del conocer (percepción, conciencia y conocimiento imaginativo). La verdadera imaginación no tiene nada que ver con la fantasía. Esta fractura importante del conocimiento en nuestra cultura ha creado numerosos daños colaterales. Para empezar, ha prevalecido el imaginario apocalíptico. Lo catastrófico se ha convertido en la posibilidad más plausible que lo real. Nuestro imaginario está enfermo. Parece que pidamos a gritos nuestra aniquilación…
Por otro lado, en una época muy marcada por la especialización, falta un verdadero diálogo entre las diferentes disciplinas…
La ciencia siempre ha sido para mí una fuente de inspiración. La ciencia que más me interesa es la ciencia con conciencia. Sin embargo, no es la única forma de investigar. Toda transformación ha nacido de un sueño, de un deseo, de una intuición, de una proyección que parecía imposible cuando se formuló y esta tensión hacía adelante, articulada por los teoremas del imaginario no es ni puede ser solamente un producto de la mente racional por cuanto bien intencionada. El imaginario proyecta en sus visiones los medios necesarios a transformar un proyecto en realidad antes de que sea posible. Además comparto lo que dice Sir Martin Brofman “Nuestras convicciones crean nuestra realidad”. El arte siempre ha sido nuestra antena de cómo se plasmará el futuro. Cuando empecé mis pesquisas sobre el cuerpo humano, hace muchos años, pude comprobar como todos mis estudios anteriores iban sumando para confluir en este proyecto multidisciplinar que llamé en un primer momento BEAUTY IS IT INSELF A CURE (la belleza es una cura en si misma) como homenaje a James Hillman y que luego renombré EL CUERPO IMAGINADO, cansada de explicar que la Belleza a la cual me refería en el titulo de mi investigación, no era un mero valor estético. No era la Belleza entendida en un sentido clásico o clasicista sino la belleza come posibilidad… como umbral entre una dimensión y la otra. La belleza que describe Rilke en Las Elegías de Duino, siempre terrible en su caótico surgir, porque nos supera obligandonos a revisar todas nuestras concepciones anteriores. Cada giro del destino puede tener su interpretación y su propia belleza. La nostalgia de belleza que alberga el corazón humano, no se toma nunca en consideración, ni siquiera para curar.
Cuando en un principio, sentí la necesidad de transformar poéticamente con el ordenador y sus algoritmos, los datos científicos de muestras histológicas, buscaba un gesto de redención, algo que lograse una misteriosa conexión entre enfermedad y belleza. La posibilidad de una visión que pudiese ir más allá de las estadísticas implacables y volcar el pánico en Eco, su ninfa.
Las “células transfiguradas” representan un posible diálogo espiritual con la enfermedad, la tentativa de una elaboración experimental sobre la imaginación activa. Con el tiempo, la investigación se ha extendido al estudio de las emociones y se ha planteado las reacciones del cuerpo en un estado de bienestar y de felicidad. Cuando empecé a estudiar Biología con una doctoranda del Instituto Ramón y Cajal, comprendí que nuestros órganos están pensados para que seamos felices. El estudio del sistema inmune me conmovió profundamente.
Desde entonces la célula se ha convertido en una de las protagonistas de mi trabajo. La he imaginado, estudiado, analizado, trasformado con nuevos movimientos vivificadores, la he seducido con luces y colores, la he curado en mis terapias personales, he admirato su belleza en mis historias di metamorfosis, movimientos y narraciones, la he transformado en espacios, arquitecturas e instalaciones multisensoriales a gran y pequeña escala.
Hoy la hago “florecer” en mis instalaciones con jardines. La transformo en iconos, le tributo flores en un constante homenaje al ser humano.
La palabra célula viene del latín cella, literalmente pequeña habitación. En origen, indicaba la subdivisión de un espacio más grande. En el latín tardío “cella” aludía a la morada de un monje y solo posteriormente se trasforma en la definición de un lugar, el sótano. En un diccionario científico del setecientos, la palabra indicaba una parte del cerebro donde se hallaba una facultad específica. En los primeros años del siglo XX el término viene asociado al significado actual de espacio encerrado. Es muy posible que haya sido el estudio etimológico lo que ha inspirado mis primeras instalaciones monocromáticas donde explorar emociones tan básicas como el miedo, la rabia, la frustración, la dificultad de expresarse, etc.
La célula se convierte así en un mapa de la conciencia. Recurro a menudo a la iconografía de las imágenes sagradas que proyecto sobre soportes distintos: rígidos, flexibles, metálicos, transparentes y semitransparentes o que plasmo en ventanas de luz.

Cellule felici, Claudia Bonollo

Cellule felici, Claudia Bonollo

 

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lightbox_flowerpower, Claudia Bonollo

lightbox_flowerpower, Claudia Bonollo

VÍDEOS DE AUTOR: Sus complejidades y ambivalencias, sus significados, sus proyecciones emocionales: los colores como formidables reveladores de nuestra mentalidad están muy presentes en todas tus obras audiovisuales. ¿Qué escalas cromáticas sueles utilizar y por qué?
CB: Me interesan los distintos aspectos que se hallan en el color, su infinitud semántica, su inaprensibilidad teórica, su dimensión multifacética aplicable a todos los aspectos de lo cotidiano… El color ha sido siempre una de las herramientas cognoscitivas fundamentales para el artista, que lo ha utilizado para orientarse, para proyectarse en otra dimensión, de la dimensión trascendente abstracta bizantina-medieval a la biológica romántica, hasta las hipótesis multidimensionales formuladas por la física cuántica. Recurriendo a las infinitas iconografías y diferentes modalidades de colorear el mundo, es posible reconstruir la evolución de las metáforas acerca del destino del hombre.
El color no es exclusivamente bidimensional, ni estático, no es una tonalidad o un matiz con el cual pintar paredes y superficies, o un agradable ornamento o únicamente decoración
Comparte una de las cualidades más interesantes de la metamorfosis, aquella de ser un mapa in fieri de infinitas estratificaciones. Como el cielo, a través los movimientos de los vientos y de las nubes, genera continuamente figuras, así la luz-color plasma el espacio con una cualidad particular. El color es también movimiento, reverberación, fruto de la contracción / dilatación de la luz, y posee las mismas cualidades que otorgamos a la arquitectura, es más, podemos ir más allá y afirmar que el color, en su esencia, es la arquitectura misma en su dimensión más fluida.
No tengo una escala cromática definida. En los últimos tiempos me he interesado a los colores de la luz porque provocan reacciones emotivas inmediatas pero me he ocupado, en épocas distintas, de los colores en el umbral entre lo visible y lo invisible, de los colores fosforescentes, de los colores inclasificables y de los colores “sin nombre”. Los colores incitan a filosofar nos recuerda Wittgenstein… todos los colores, encierran un universo muy amplio de significados. Que lo queramos o no, “el color sacude todo el cuadro inmóvil del lenguaje” (Barthes), así que ningún color es neutro en realidad. Lo saben muy bien los que trabajan en publicidad y muy poco, desafortunadamente, los decoradores.
Has realizado varias instalaciones multisensoriales que transforman los espacios en lugares sensibles. En ellas, los espectadores interactúan con las obras. ¿Qué reacciones has visto o qué experiencias te han contado los propios visitantes?
Mi trabajo El cuerpo imaginado que empecé hace muchos años, se ha extendido tanto que me ha llevado a investigar también sobre las emociones y la felicidad desde un punto de vista biológico. He creado entonces una serie de instalaciones, espacios celulares o de color, donde se pretende una participación más activa del espectador que se convierte en parte integrante de la obra, anulando la distancia que normalmente existe entre ambas cosas.
Parafraseando a un crítico que ha escrito sobre mi trabajo. “El espectador no es simplemente subyugado o seducido, se deja seducir, sucumbe por voluntad propia, aportando su sistema físico-fisiológico como herramienta de construcción de ese espacio sensible no material…”
El cuerpo inside-out se convierte así en una herramienta de construcción sensorial del espacio de posibilidades ilimitadas, ya sean meramente estéticas o más especializadas, rituales, terapéuticas, espirituales o narcóticas. Los espacios que se pueden llegar a generar son canales sensoriales proyectados en múltiples direcciones y con diversas intensidades, madrigueras espaciales por las que el cuerpo navega sin caer en la analogía, la metáfora o cualquier tropo lingüístico. En el trabajo de Bonollo queda sólo cuerpo y espacio.” ( Fernando Quesada, Espacios Celulares en el trabajo de Claudia Bonollo, 2004).
… En su libro Narciso, Joachim Gasquet, escribe, “el mundo es un inmenso Narciso que está pensando.” ¿Dónde podría pensarse mejor que delante de sus imágenes?” La escala humana viene ampliada sin mesura. Los retratos se reflejan en su propio paisaje interior: las células o los procesos fisiológicos referentes a estados de ánimo precisos. A veces la imagen es nítida, otras se disgrega en mil colores y vuelve a ser una imagen abstracta. Narciso no se mira sólo a sí mismo sino a todo el microcosmos que se encierra en su cuerpo y toma conciencia de su imagen en su complejidad. La endorfina-cosmos reflejada (con algunos mensajes subliminales de curación) le seduce. Una imagen sin forma pero impregnada de la fuerza fecundante de la corporeidad, le alienta y tranquiliza y le seduce a la cura. (Claudia Bonollo, 2004) Las reaciones de los espectadores son siempre muy interesantes. De hecho, he utilizado siempre mis instalaciones multisensoriales (cuando non han sido aplicadas a fines terapéuticos), como experimentos sociológicos. Me confundo entre la gente de una forma anónima y me pongo a la escucha de las posibles reacciones emotivas sin revelar que soy la autora de estos espacios sensibles. He tenido conversaciones inolvidables con gente que no sabría reconocer y que probablemente no volveré a ver. Hay personas que se conmueven, otras que interactúan espontáneamente; en los niños sobre todo, la reacción más frecuente es el asombro. La mayoría de las personas salen descansadas, con los rasgos destendidos y con una energía rennovada. Son imágenes potentes que no dejan indiferentes. Las personas suelen sentirse arropadas y pierden la noción del tiempo con facilidad. Me sorprende siempre constatar que se queden mucho tiempo mirando…, y luego hay siempre alguien que intenta robar algo, un objeto o un trozo de la instalación sin una razón aparente. ¿Podrían disfrutar y participar de esta ofrenda generosa como hacen los demás? Desde luego que sí. Sin embargo algo se lo impide. Son los vampiros contemporáneos, que se sienten a priori excluidos de la belleza y piensan que la única forma de acceder a ella es destruirla, sin más. No es una casualidad que los vampiros estén tanto de moda hoy en día.

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visio_smaragdina, installazione, Claudia Bonollo

 

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VÍDEOS DE AUTOR: En tu faceta de videocreadora destacan tus obras Tierra, Agua, Aire (Yin-Yang, Ciclón y Anticiclón) y El fuego de Heráclito, en las que transformas imágenes científicas en artísticas. ¿Cómo es el proceso de creación y producción de estos vídeos? ¿Está ya todo en la naturaleza?
CB: Estos vídeos forman parte de un corpus de diez obras (todas las obras fueron seleccionadas y una ganó una Mención de honor) que realicé para un concurso que se llamaba Ciencia y Sugerencia. Al artista se pedía plasmar la imagen científica inicial, sin importar la técnica o la disciplina, pero cuando uno lee el prólogo de la convocatoria, se queda un poco decepcionado: el diálogo arte y ciencia parece reducirse a considerar las disciplinas artísticas de una forma ornamental aptas para ilustrar el rigor alias la ciencia. ¿De verdad la Ciencia necesita al Arte para evocar la Belleza? ¿No es suficientemente bella en sí misma? En el texto, se evoca a Luca Pacioli con sus sólidos platónicos de impactante belleza y al Renacimiento con cierta nostalgia, en aquel entonces el arte y la ciencia eran una sola cosa. Más adelante, se atribuye a una época en concreto (principio del siglo XX) el momento en el cual “las artes en general se desprendieron del rigor, cuando tomaron la decisión de abolir todas las reglas y admitir que en ellas todo valía porque sí y no hacía falta demostrar nada.”. Así que se borra de un plumazo inquietudes filosóficas que sería interesante recordar y que inspiraron muchos científicos. Estas consideraciones son ofensivas tanto para el arte como para la ciencia. ¿Cómo es posible echar de menos a las reglas académicas, hoy en día? ¿De verdad necesita el arte un canon? ¿No posee la Ciencia una Belleza intrínseca y el arte una vocación de abrir caminos? ¿No son ambas disciplinas fruto de la curiosidad del hombre?
Dadas las circunstancias, mi contribución añade al reto un toque de humor convirtiendo la imagen microscópica inicial en un elemento distinto que alude y sugiere otras posibles interpretaciones, que provocan algunas reacciones emotivas concretas. En AIRE el pasaje del ciclón al Tao no es exento de una profunda sensación de soledad. En FUEGO, mirando un fuego molecular y abstracto la sensación que emerge es un repentino calor. En AGUA, el sujeto científico es capaz de crear una ciudad submarina al ritmo de las olas del mar. En TIERRA en lugar de precipitar en un abismo profundo podemos ascender a una condición superior. Escuchando y co-creando entre los pliegues de lo cavernoso conectamos con lo ancestral y con nuestro origen, también con nuestras emociones más profundas. “Los antros son gritos” advertía Victor Hugo. Sí, todo está en la naturaleza y comparto lo que Auguste Rodin afirmaba perentorio: “En la naturaleza están todos los estilos futuros”.

 

AGUA, Claudia Bonollo

AGUA, Claudia Bonollo

FUEGO, Claudia Bonollo

FUEGO, Claudia Bonollo

TIERRA, Claudia Bonollo

TIERRA, Claudia Bonollo

AIRE

AIRE, Claudia Bonollo

VÍDEOS DE AUTOR: ¿En Metamorphosis reflejas la transformación del caos en cosmos?
CB: Metamorphosis es una videoinstalación compuesta por ocho paisajes visuales y sonoros inspirados por las Metamorfosis de Ovidio. Cada uno de ellos tiene distintos registros, son imágenes-movimiento cantadas, lo sonoro interpreta una personal visión de la metamorfosis, lo visual explora otro plano de la transformación. Son metamorfosis femeninas que ilustran distintas etapas emocionales. Se trata de un experimento sinestésico en plena regla.
El traje de escena, una escultura-origami de tejido, sobre la cual se proyectan imagenes digitales se convierte en una pantalla-escultura en movimiento, sensible y vibrante. Se trata de una colaboración muy feliz con la arquitecto y cantante Andrea Buchner que interpreta a capella, de una forma magistral, ocho canciones.
Se empieza con “Ich will Dir mein Herze schenken”, de J. S. Bach, una “ofrenda del corazón”. Las imágenes proyectadas sobre la artista, ascendententes, dan sin embargo la sensación de ser absorbidas por otras fuerzas contrastantes donde Andrea parece flotar. En el momento en el cual el corazón se manifiesta, con toda su energía transformadora, nacen nuevos mundos, nuevas cartografías del ser, se erigen nuevos diafragmas mientras otros se disuelven. El corazón se convierte en la sede de la verdadera imaginatio que comprende la acción de meditar, imaginar, desear ardentemiente, dicho en otras palabras, de tener algo en el thymos, que representa simbolicamente la fuerza, la vida, el alma, el corazón, la intención, el deseo. Entusiasmarse se relaciona con la expresión griega en-theos, es decir, ser divinamente inspirado.
En “The Anchor Song”, de Björk Gudmundsdottir se despliega toda la profundidad del inconsciente femenino con toda su fuerza y misterio. Su relación cíclica y cambiante con la vida y la muerte. Un canto de sirena nos introduce en un caleidoscópico periplo de figuras femeninas solitarias. La sirena representa el hibrido mujer-animal por excelencia, con todas sus implicaciones. ¿Dotada de un don excepcional: una voz divina y cautivadora? o ¿criatura monstruosa y portadora de muerte, fruto del castigo de Demetra por no haber protegido a su hija de Hades?
En “Alfonsina y el mar”, de Ariel Ramírez y Félix Luna, el mar asume aquí una connotación distinta, una especie de vuelo o danza que ya no se halla en la profundidad oceanica sino en la superficie del agua donde se forman las olas. Alfonsina decide entregarse al mar para hacer desaparecer las penas y la soledad que la atormentan. El mar se convierte en el destino del alma dolente, con su traje de espuma, pero también en el lugar de un posible rescate donde, como en un sueño, Alfonsina se hace concha, delfin o coral.
En “Wenn ich mir was wünschen dürfte” de Friedrich Hollaender, se explora la posibilidad de sondar nuestros sueños. ¿De verdad seríamos felices si se cumpliesen nuestros deseos? ¿Hasta que punto seríamos capaces de luchar por ellos? ¿Seremos capaces de aceptar la transformacion que conllevan? La metamorfosis acontece también en otro plano, la música nos lleva a sobrevolar la situación y vislumbramos desde arriba una ciudad de plomo y acero, con mares de mercurios. De pronto la materia se hace fluida. Más allá de su filigrana hay puertas ventanas, canales y ríos. La posibilidad de transformación se halla en nosotros mismos.
En “Black Coffee”, de Sonny Burke se explora el mundo de las pasiones, de los amores tóxicos, de las relaciones asimétricas. ¿Quién de nosotros no ha pasado por ello? ¿Qué hacer entonces? ¿Beber café y fumar muchos cigarros y consumirse en el tormento? O ¿tejer nuestro destino, salir de nuestros laberintos interiores como Ariadna con su filo dorado?
En “Persephone”, de Patricia Barber, la exuberancia sensual de Persefones acaba encerrada en la oscura Morada de Hades. Una oscuridad sin fin iluminadas fugazmente por el destello de las enormes riquezas que custodia la tierra en su vientre. El Dios de los infiernos se derrite frente a la belleza de Persefones, la muerte se disuelve en un abrazo y en un coito y la primavera explode en la noche.
En “The Diamond”, de Shara Worden, el corazón es aquí representado como una gema cambiante con infinitos reflejos modulados por secuencias cromáticas de cosmogramas. El corazón intuye su valor inquebrantable y esta confianza luminosa obra un milagro: el corazón se abre como una flor que protege la esencia de la generosidad de los abusos ignorantes. “Las palabras que salen del corazón, llegan al corazón” recita el Talmud.
En “My Heart’s in the Highlands”, de Arvo Pärt el viaje termina en una dimensión cósmica que alude a una geografía visionaria. La orientación no es posible sólo con los 4 puntos cardinales, los navegantes se ayudaban con las estrellas. Es necesario mirar al cielo, a una dimensión vertical y ascendente, del cenit al nadir para encontrar nuestro rumbo.
Según la forma que adquiere esta dimensión vertical de nuestra presencia en el mundo, nuestras dimensiones horizontales pueden abrirse a sentidos distintos. Hacer que el cielo esté en la tierra y empatizar con mundos lejanos. Un rayo verde que sale disparado por una luna rojiza evoca el rayo verde, descrito mirablemente por Julio Verne, del discernimiento amoroso. La transformación se ha terminado. Más que el pasaje del caos al cosmos, todo este recorrido representa un viaje iniciático, tortuoso como puede serlo una odisea personal. Y como toda experiencia es transformadora.
Es un extracto de la CREATIVE INSOMNIA-GREEN NIGHT, las primeras noches multidisciplinares sobre el color que organizo en Madrid desde hace años, un viaje simbólico dentro al color verde y a sus inumerables significados, entre los cuales prima el concepto de metamorfosis que atraviesa toda mi obra.

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METAMORPHOSIS, con Andrea buchner, Roma 2014

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VÍDEOS DE AUTOR: Estás muy interesada por el autor japonés Masaru Emoto llamado el “profeta del agua”. Emoto defiende la idea de que la estructura molecular del agua registra las vibraciones de sonidos, de colores, de formas, de palabras, de emociones y de pensamientos; pero los científicos han declarado que esta teoría es falsa. ¿Qué piensas al respecto?

CB: No es cierto que la ciencia haya descalificado las teorías del Dr. Emoto. Le ocurre lo mismo que con la homeopatía y con las flores de Bach. Algunos científicos, más dogmáticos, no aceptan estas teorías que, sin embargo, funcionan. La ciencia está obligada a cambiar sus paradigmas, no por estas cosas sino por sus propios descubrimientos.
Los experimentos de Masaru Emoto están amparados de momento por científicos de la talla del físico Amit Goswani. En noviembre del año 2008, se organizó una exposición en Urania, la ciudad de las ciencias en Berlín. El título era “Welt im Tropfen” (el mundo en una gota) y fue presentada por el ingeniero Bernd Kröplin. La exposición ilustraba maravillosas visiones de la vida interior del agua, Su impacto no se debe tanto a las imágenes estéticas que recuerdan a los mandalas tibetanos sino al mensaje que estas imágenes intentaban transmitir. Bernd Kröplin está convencido de que el agua posee las más curiosas propiedades, que no corresponden de ningún modo a la noción del mundo de las ciencias de la naturaleza. Cita, por ejemplo, la capacidad de memorizar información, de reaccionar a los sentimientos humanos e incluso de comunicarse con otros elementos. Y este profesor de la facultad de técnicas aeronáuticas y aeroespaciales de la Universidad de Stuttgart no tiene nada de esotérico.
Nuestro cuerpo está compuesto por un 70% de agua y la superficie de la Tierra también.
El agua no está inanimada, el agua está viva. Los increíbles experimentos del Doctor Emoto. De Bernd Kröplin y del teólogo Jürgen Fliege demuestran que la conciencia puede alterar la materia y que nuestros pensamientos y emociones actúan sobre la composición del agua, transformándola.
El agua contenida en nuestras células puede así reestructurarse de una forma armónica por resonancia bebiendo agua transformada por algunas emociones positivas.
Desde hace años estoy dedicando distintas obras inspiradas por la investigación del Dr. Emoto (instalaciones, performances, colecciones de botellas y de etiquetas para informar el agua, etc.) y, en el marco de mi última investigación artística sobre la felicidad, creo colecciones personalizadas de botellas con etiquetas que fomentan de una forma poética y sutil distintos niveles de bienestar. El atelier Meta-morphic que patrocina estas investigaciones ofrece la posibilidad a sus asociados de degustar y catar esta obra sobre el agua. Recuerdo siempre con alegría una anécdota entre muchas. Todas las veces que Carlos Franco, gran artista y amigo, compra los colores en Madrid toca el timbre de mi puerta. La tienda está al lado de mi estudio. La frase recurrente en sus visitas es: “¿Qué agua cuántica tienes abierta?”. Recuerdo que en un ocasión contesté: “ternura”. “Necesito algo más fuerte”, me confesó Carlos. Cada vez que pienso en ello no puedo dejar de sonreír.

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VÍDEOS DE AUTOR: Háblame de tus vídeos instalaciones y tus performances chamánicas y curativas.
CB: Como artista, me he rebelado a la codificación del cuerpo según los parámetros de una parte de la medicina (afortunadamente no toda), que piensa que el cuerpo solo tiene que reaccionar a señales.
Parafraseando a Umberto Galimberti, la visión de la ciencia se ha convertido para nosotros en lo real alias lo objetivo. Según esa interpretación, el cuerpo deja de ser lo que siempre ha sido, es decir, nuestro punto de vista sobre el mundo, y se reduce a ser otro objeto más de este mundo. Sus sentidos no son más su posibilidad de abrirse al mundo y de vivir en él, sino científicamente órganos y funciones. Abandonamos nuestra experiencia para adoptar una idea, que pretende de ser válida para todos, en todos los tiempos y en todos los lugares. Así que la paradoja contenida en la frase: “La operación ha salido perfectamente pero el paciente ha muerto.” es cada vez más recurrente. En mi interpretación, que es la de los primitivos y la de los niños, el artista no conforta a quien pretende ayudar, sino que le cuenta una historia, un mito. Es precisamente a través de este contexto, que el enfermo puede vivir una experiencia que de otro modo sería fuerte e inaprensible, por el exceso de sensaciones que no terminan de encontrar un punto de aplicación.
A través del cuento, del color y del ritmo, el cuerpo produce aquel lenguaje / sistema di signos que le es necesario para producir significados. “Como infralengua, como significado fluctuante, el cuerpo se dispone a traducir un orden simbólico en otro, y es aquí que se aplica el arte chamánico que opera sobre el cuerpo por medio del lenguaje, modificando el estado (de conciencia) según modalidades que resultarían incomprensibles si ya el cuerpo no fuese una lengua (Galimberti, el cuerpo).” “¿Qué es el arte? Por qué se le llama así? ¿Quién la denominó arte? ¿A quién se debe su definición? ¿A Emmanuel Kant o a Joseph Beuys, a Deleuze o a Virilio o a ninguno de ellos? ¿A vosotros o a mí? El arte, en origen, no era lo que es hoy en día. No era un cuadro o un objeto para colgar en algún sitio, no era una escultura, no era un video, no era un concurso reservado a los menores de treinta y cinco años, no se clasificaba, no era participar a las “bienales”, no era ser coleccionados en los museos, el arte era solo EL ARTE. Era el arte de vivir. Aún hoy, el primer arte en absoluto es aquello de estar en el mundo. Lo más difícil es estar bien en él. La multi-medialidad y la tecnología en la cual vivimos nos han puesto en contacto con una enorme potencialidad expresiva que sin duda mejora nuestra comprensión. Con lo cual, paradójicamente, hoy, mientras cada cual puede elegir su vía medial, el arte vuelve al chamán, a quien enseña la más grande arte del mundo, que es por supuesto EL ARTE DE VIVIR. Hoy que tenemos que sobrevivir a demasiados estímulos y efectos nocivos, hoy que nuestro ser está amenazado por continuas catástrofes: la perdida de la felicidad, del amor, de la unidad con uno mismo, con el cosmos en que vivían nuestros antepasados… (De un articulo de Maria Grazia Torri publicado en Kult, noviembre, 2002).

En cuanto a las reacciones de los espectadores son sorprendentes. En más de una década las vivencias son muchas y me es imposible resumirlas aquí. Las imágenes y a veces la música que las acompaña inducen a una relajación profunda y a una transformación del estado de conciencia. Cuando trabajé con un team de terapéutas notaba que los enfermos, incluso aquellos que ignoraban el origen de las imágenes y la verdadera naturaleza de su enfermedad, desarrollaban una mayor conciencia de lo vivido. Volvían a soñar, a desear y afrontaban sus retos personales con otros estados de ánimo, siempre y cuando no interese que el enfermo pemanezca catatonico. Aprender a escuchar lo que sentimos es benéfico. “La enfermedad no es una culpa – nos recuerda Rüdiger Salke, un médico alemán – sino una responsabilidad”. El sentido etimológico de la palabra es “respons-ability” que nos invita a explorar nuestra habilidad en dar respuestas. Ignoramos nuestras capacidades hasta el momento que tengamos que descubrirlas. ¿Podriamos aprender también de la felicidad? Desde luego que si, pero nadie nos enseña como hacerlo, y a menudo, desconfiamos de la facilidad ignorando sistematicamente nuestras señales.

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VÍDEOS DE AUTOR: ¿Qué sensaciones deseas transmitir a las personas que visitan tus jardines de interior?
La fuente de inspiración ha sido el mítico jardín de Alcinoo, muy celebrado en la Odisea de Homero. Un lugar metafórico que escapaba a las reglas de la naturaleza y del tiempo, representando el sueño de una “eterna primavera”, uno de los deseos y de las esperanzas más intensas de la humanidad. No se trataba de un mero espacio decorativo sino de un auténtico jardín metafísico donde la evocación de la belleza y de la armonía invitaba a una contemplación activa que desembocaba en un profundo estado de bienestar.
En nuestra última propuesta en el Hotel Palace de Madrid, nos propusimos reinterpretar de una forma original este concepto creando un jardín metafísico contemporáneo, un sitio ideal para la reflexión y la meditación, donde algunos elementos naturales (flores, hojas, musgos preservados) que parecen estar vivos y que no requieren mantenimiento (“la eterna primavera”), se funden con las últimas investigaciones sobre la impresión digital, en una puesta en escena cálida que estimula los sentidos y despierta unas de las calidades más sorprendente de la imaginación: la curiosidad. Representa también un tributo al ser humano, las cajas de luz son cartografías del ser: células del cuerpo en el acto de florecer.

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The Pop-Up Garden by Monamour10

VÍDEOS DE AUTOR: Eres arquitecta y apuestas por unas ciudades eco-sostenibles, a la medida del ser humano. ¿Qué actuaciones inmediatas tomarías para hacer de Madrid una ciudad más habitable y sostenible?

CB: Creo que hoy más que nunca, y con mayor contundencia con respecto a otros tiempos, la creatividad y la cultura son cada vez más importantes. Son un potente motor de la regeneración y del cambio, muy necesarios en la época en que vivimos.

La necesidad de lugares donde experimentar distintos niveles de bienestar (que no sean solo bar de copas) es cada vez más urgente. Es fundamental volver a crear y pensar a verdaderos lugares de encuentro y de diálogo regenerador no sólo como excusa para contrarrestar la soledad y la virtualidad de las relaciones en las Redes Sociales sino también para incentivar otras formas de cooperación que empleen nuevos recursos humanos.

Naturalmente tendríamos que reformar todos los espacios o las ideas que tenemos de ellos: casas, escuelas, hospitales, edificios públicos. Pero se puede empezar cuidando lo que tenemos a mano.
No tanto abriéndonos a una concepción más extensa y sostenible de la ecología (que va entendida en un sentido menos hipócrita que plantar árboles y destinar pequeñas parcelas de verde), sino también potenciando una nueva ecología de la mente. Aprender a trabajar nuestras emociones y a abrir nuestra conciencia puede ser duro pero es liberador. ¿Podrían hacerlo los arquitectos? Ojalá. Desde luego no pueden hacerlo solos. Para experimentar nuevas formas de cohesión social se necesitan personas de todos los ámbitos y procedencias, políticas menos miopes y mucha valentía para introducir estos cambios ya que las medidas tienen que ser extraordinarias.
El arte juega un papel fundamental y no me refiero al arte egocéntrico que sólo explora su propia narcisística visión del dolor, que llega a convertirse en pornografía del sufrimiento, sino un arte generoso y más empático. Un arte más sensible y receptivo que sea, a la vez, creador y criatura. No podrá ser sin la segunda persona, sin el tú, es decir, sin la imagen que le otorga reflejarse, porque es con sus propios ojos y a la vez con los ojos del otro, como él se mira.
Será porque soy mujer pero para mí el arte es una dimensión cóncava, de escucha.

La cellula città, Claudia Bonollo

La cellula città, Claudia Bonollo

VÍDEOS DE AUTOR: Y, ¿qué es, para ti, el videoarte?
CB. Es una nueva forma artística donde la narración busca nuevos lenguajes, una especie de mitología contemporánea sinestésica. Empecé a investigar en ello hace ya más de 20 años, ya en la universidad, cuando participaba en conciertos con músicos y performers. He trabajado con diferentes recursos en pequeñas y grandes producciones, y he experimentado mucho pero, con el tiempo, he ido simplificando las técnicas, reduciéndolas al mínimo. Lo que más me gusta ahora es transformar las imágenes-movimientos en espacios emocionales donde sentirse vivos.

Copyright © 2014. videosdeautor.tv.

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